Vuelos con escala: una forma de ahorrar dinero

A todos nos gusta la comodidad, de forma que si nos disponemos a hacer un vuelo intercontinental, por ejemplo de Madrid a Buenos Aires, México o Nueva York, preferiremos que éste sea un vuelo directo.

Ahorraremos horas de viaje y esperas en aeropuertos, y llegaremos a nuestro destino mucho más descansados que si tuviéramos que realizar un vuelo con una o dos escalas.

Ahora bien, las aerolíneas que están en un momento de euforia por vender cualquier comodidad a los pasajeros conocen bien el antiguo refrán que dice que “cuerpo descansado, dinero vale” y, dicho y hecho: aplican unas tarifas mucho más elevadas a los vuelos directos que las que sus competidores ofrecen por sus vuelos con escalas.

Fácilmente, el precio de los vuelos directos pueden llegar al doble del que cuesta un vuelo con escalas.

Además, muchas veces si el vuelo hace dos escalas suele ser también más barato que si sólo hace una.

Esto es así aunque se pase usted volando muchas más horas que en el vuelo directo.

Por ejemplo, si usted vuela a Buenos Aires desde Madrid, pero hace una escala en Dubai, puede encontrar ofertas a precios mucho más baratos, a pesar de que evidentemente, esta ciudad no está de paso hacia el destino.

O, si viaja a Nueva York, también desde Madrid, le puede salir mucho más barato hacer una escala de unas horas en Moscú, a pesar de que la capital rusa no se encuentra tampoco de paso hacia la ciudad americana a la que se dirige.

Claro que esto que puede parecer una pérdida de tiempo y una fuente de cansancio para algunos (así lo consideran las aerolíneas al ofrecer precios más bajos para estos vuelos), otros pueden considerarlo como una oportunidad de viajar a precios muy bajos, conociendo además los aeropuertos de otros países.

Si a usted no le importa emplear más tiempo volando del estrictamente necesario, entonces puede encontrar ofertas para hacerlo por precios mucho más bajos.

A veces, también usted mismo podrá diseñar su vuelo eligiendo, por ejemplo, un vuelo en una “low cost” de su aeropuerto de origen a una ciudad o país, desde donde volar a su destino le resulte mucho más barato.

Claro que deberá asegurarse que tiene tiempo de tomar el siguiente vuelo, ya que al ser independientes, si se retrasa el primero y no puede tomar el segundo, no podrá reclamar a la “low cost” por esta pérdida, ya que éstas suelen operar en vuelos punto a punto, no en vuelos en conexión.

Además considere que algunas aerolíneas de bajo coste operan en aeropuertos muy distantes, y el transporte hasta el siguiente aeropuerto puede suponer la pérdida de los beneficios obtenidos.

En general, a no ser que usted domine esta dinámica correctamente, le recomiendo que sólo utilice los vuelos en conexión, ya que en este caso si pierde el enlace tendrá derecho a alojamiento y manutención hasta que puedan colocarle en el siguiente vuelo a su destino.

Las rutas indirectas son una buena oportunidad para viajar a unos precios mucho más económicos que los que ahora mismo ofrecen los vuelos directos.

No obstante, hay determinados momentos en que algunos vuelos directos están en promoción, por lo que es una buena idea hacer un seguimiento de los precios de forma que pueda descubrir oportunidades que le permitirán volar más cómodamente a precios de oferta.

Todo es cuestión de paciencia: si pretende sólo utilizar un buscador para comprar el vuelo al mejor precio que le ofrezca  en las primeras búsquedas, será muy difícil que localice y disfrute de una buena oferta.


Post navigation

2 comentarios en “Vuelos con escala: una forma de ahorrar dinero

  1. teresa de jesus manriquez
    Lunes, 7 de julio de 2014 at 05:10

    soy jubilada quiero viajar a nueva york en un vuelo super economico.gracias

    • Eladio García
      Jueves, 10 de julio de 2014 at 02:34

      Para conseguir un vuelo barato a Nueva York te conviene hacer lo siguiente, Teresa.

      1. Prever el viaje con suficiente antelación para obtener el mejor precio posible. Unos cuatro meses es el periodo más adecuado para tener tiempo de ir siguiendo la evolución del precio en busca de la mejor oferta. No conviene tampoco comprar con demasiada antelación.

      2. Elegir una temporada de precios bajos, por ejemplo, en octubre o noviembre, o también de febrero a mayo.

      3. Seleccionar las fechas para la ida y el regreso en que se dé el mejor precio; por ejemplo, hacia mediados de semana, descartando los lunes y los fines de semana, ya que, en general, los precios tienden a ser más caros.

      4. Seguir el precio a diario, poner una alerta para facilitar el control de su evolución, y reservar en cuanto aparezca un buen precio, que en este caso suele situase alrededor de los 400 euros, a veces, incluso menos.

      El proceso requiere un poco de atención y dedicación, pero es la mejor forma de obtener los mejores resultados.

      Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *